La Lonja - Lavaderos (Peñarroya de Tastavins)  

El siglo XVI fue un período de crecimiento y prosperidad para la villa de Peñarroya (y toda la comarca en general), después de las diversas pestes sufridas desde el s. XIII y de la guerra de Sucesión de Juan II en el s. XV. Esta situación de paz y riqueza favoreció la expansión del núcleo urbano cuesta abajo. Los propietarios ricos abandonaron su casa en la zona alta y se edificaron otra más grande en esta calle y la de arriba. Se construyó también la Casa Consistorial y la Lonja, en el lugar donde ya había (desde el siglo anterior) la “font de la Canella”.
La Lonja era lugar de mercado, de reunión de los vecinos y también donde estaba la carnicería que, en aquellos tiempos, era un derecho del Señor y, por tanto, era el único lugar donde se podía vender carne y sacrificar los animales. Posteriormente, y hasta la construcción de los lavaderos, la pared de la lonja se utilizaba a modo de trinquete para el juego de la pelota, un deporte tradicional muy extendido en la comarca. De la construcción destaca el hecho de que cada uno de los dos arcos sea diferente (uno apuntado y el otro de medio punto), con un escudo nobiliario en medio.

Estos lavaderos, que aún son muy utilizados, se construyeron hace relativamente poco, a mediados de los años 60 del siglo pasado. Anteriormente las mujeres, que eran las encargadas de esta tarea doméstica, iban a lavar la ropa a un cuarto de hora o más de la población: a los lavaderos actualmente desaparecidos del Santuario de Nuestra Señora de la Fuente; o, algo más cerca, a los de la “font dels Avellaners”, que han sido restaurados en los últimos años.




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