Ermita de Nuestra Señora de la Fuente (Peñarroya de Tastavins)  

Nuestra Señora de la Fuente ofrece un modelo de suma sencillez arquitectónica, propio de las ermitas medievales, utilizadas tanto para la celebración de romerías, anexándoles una hospedería, como para el culto mariano local, por milagros atribuidos, en este caso la aparición de una imagen, que acaba por regresar de forma extraordinaria al lugar donde había sido encontrada. El edificio fue construido entre 1340 y 1360 y responde a un modelo basado en  una única nave rectangular, dividida en cinco tramos y cubierta con armaduras de madera sobre arcos transversales, ligeramente reforzados por el exterior, dando pie a la formación de un magnífico artesonado mudéjar.

La escultura alcanza un alto nivel didáctico, tantoen los temas simbólicos heredados del románico, como en los temas evangélicos del gótico. Las ventanas aparecen decoradas por el interior y por el exterior con elementos basados en la dualidad entre la virtud y el vicio , entre el bien y el mal, entre la salvación y la condenación y entre la tentación y la penitencia, a lo que son ajenos seres mitológicos (dragón, sirena, basilisco). Los capiteles interiores también inciden en la idea de la dualidad, con elementos positivos (ramas de olivo, ángeles, águilas, leones) y negativos (lobos, dragones) contrapuestos y a veces enfrentados.

Las arquivoltas de la portada se apoyan en dos frisos de capiteles, con escenas relacionadas con los ciclos del Nacimiento y de la Pasión, con el objetivo de constatar el reconocimiento de la divinidad de Jesús y su rechazo por los no creyentes y con la idea secundaria de la unión entre el antiguo y el nuevo testamento. Siendo destacables para el primer fin los temas de la Visitación, la anunciación a los pastores, los Magos, el Sueño de José, la Huida a Egipto, la presentación en el templo, las Bodas de Caná, el lavatorio de Pilatos y Noli me tangere. Adquiriendo doble simbología la presentación en el templo, como enlace entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, idea que culmina en la Déesis.

La imposta volada sobre la puerta la preside un tímpano con relieves de la Virgen, rodeada por ángeles, flanqueado por dos personajes, que simbolizan los fieles que acuden a venerarla, quedando como soporte de esos ornamentos un friso con figuras inconexas, procedentes de una primera construcción, que inciden en el enfrentamiento entre el bien y el mal. En el exterior de la cabecera hay una ventana, profusamente ornamentada, en cuya base se forma un friso con figuras que en su conjunto cabe interpretar como el purgatorio (lado izquierdo, donde las almas cargan con sus culpas) y el infierno (lado derecho, con la presencia del demonio y miembros de otras religiones).


  • Ruta: Ruta del Gótico


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